LABMAD+
Dar forma a una visión ambiciosa y convertirla en una primera vía viable
- Fechas:
- sep 2022 a abr 2024
- Cliente:
- Madrid Salud — Programa de Desigualdades Sociales en Salud
- Mi contribución:
- strategic design, design research, qualitative research, facilitation, strategic framing, stakeholder alignment, roadmap definition
- Ámbito:
- innovación pública, salud comunitaria, equidad en salud, investigación colaborativa, diseño de servicios en contexto institucional
Resumen ejecutivo
LABMAD+ nació como una visión ambiciosa: un laboratorio de salud comunitaria capaz de conectar administración, universidad, tejido social y ciudadanía para generar conocimiento, activar colaboración y abrir nuevas formas de participación en torno a las desigualdades sociales en salud en la ciudad de Madrid.
Mi trabajo consistió en ayudar al grupo impulsor a dar forma a esa ambición, estructurarla y contrastarla hasta convertirla en una propuesta clara, pertinente y viable. Para ello, articulé un proceso de investigación y diseño estratégico que combinó análisis documental, entrevistas cualitativas, facilitación grupal y síntesis de hallazgos.

El reto
El proyecto no partía de una solución cerrada, sino de una inquietud institucional compleja: cómo reforzar la capacidad de Madrid Salud para generar conocimiento útil sobre desigualdades sociales en salud, hacerlo accesible y activar nuevas formas de colaboración entre actores institucionales, académicos y comunitarios, implicando a la ciudadanía en todo el proceso.
Desde ahí, el laboratorio se concibió como una herramienta para impulsar conocimiento, colaboración y participación desde el enfoque de equidad en salud. La necesidad de fondo estaba clara: superar la fragmentación entre ámbitos, mejorar la accesibilidad del conocimiento y construir mecanismos de cooperación más sólidos entre administración, universidad, tejido social y ciudadanía.
Un proceso de definición estratégica sostenido en investigación, facilitación y contraste
Para ayudar al grupo impulsor a dar forma a la iniciativa, el proyecto combinó investigación, trabajo grupal y contraste con actores clave. La primera parte del proceso se centró en explorar el reto, mapear problemas, identificar actores relevantes y traducir una visión todavía abierta a una propuesta más articulada.

Más adelante, el trabajo sirvió también para tensionar esa propuesta, contrastarla con responsables de la organización y reorientarla hacia una primera vía de implementación más viable. En ese recorrido, los talleres, entrevistas y materiales de síntesis no funcionaron solo como técnicas o entregables, sino como herramientas para pensar mejor el proyecto, dimensionarlo y tomar decisiones con mayor claridad.
Ayudar al grupo impulsor a pensar con más claridad
Más que definir una solución desde fuera, el proyecto consistió en acompañar al grupo impulsor en la evolución de su propio pensamiento: ayudarle a pasar de una intuición fuerte pero abierta a una propuesta progresivamente más articulada, y de ahí a una comprensión más realista de sus implicaciones.

LABMAD+ como formulación más ambiciosa del proyecto
Una vez articulada, la propuesta tomó la forma de LABMAD+: un laboratorio de salud comunitaria orientado a impulsar colaboración entre instituciones, academia, organizaciones sociales y ciudadanía para mejorar la salud comunitaria en Madrid.

Cuanto más completa se volvía la propuesta, más evidente se hacía también la complejidad necesaria para sostenerla. La implementación exigía colaboración formal permanente, respaldo institucional amplio y cambios organizativos relevantes.

La plataforma como forma de tangibilizar y dimensionar
Desde el principio, el grupo impulsor imaginó una dimensión digital del laboratorio. La plataforma no era el centro del proyecto, pero sí el artefacto que mejor permitió hacer visible cómo debía funcionar el sistema si quería articular información, actividad territorial, propuestas y colaboración entre perfiles muy distintos.
El prototipo visual se incorporó para ayudar al grupo impulsor a visualizar y validar la idea y para estimar el presupuesto necesario para desarrollarla, que se situó en torno a 250.000 euros. Ese momento fue importante porque obligó a pasar de la deseabilidad a la viabilidad.

Cuando la visión se volvió nítida, también se volvieron nítidos sus límites
A medida que LABMAD+ se definía mejor, no eran solo sus facilitadores lo que emergía. También aparecieron con más fuerza sus fricciones: necesidad de apoyo de otras subdirecciones y administraciones, impacto organizativo, dependencia de alianzas estables y una estructura de gobernanza mucho más compleja de lo que parecía al inicio.



Reformular el punto de entrada sin perder la ambición
El giro del proyecto puede resumirse en tres movimientos: adecuar alcance, moderar recursos y clarificar expectativas. A partir de ahí, el proyecto dejó de intentar activar de golpe la totalidad de LABMAD+ y concentró el foco en una línea prioritaria: investigación y sensibilización en desigualdades sociales y salud comunitaria. La participación ciudadana no desaparecía, pero pasaba a canalizarse a través de esa nueva pieza.
De LABMAD+ al laboratorio de investigación
La nueva propuesta ya no se organizó alrededor de una infraestructura expandida de participación general, sino en torno a un programa permanente de investigación colaborativa entre la Administración y la Universidad pública madrileña dedicado a mejorar el conocimiento sobre desigualdades sociales y salud comunitaria y facilitar el acceso al mismo por parte de la población.
El mapa de stakeholders del laboratorio de investigación ordena los roles alrededor de responsables, socios, colaboradores y participantes bajo una lógica menos exigente.

El mapa de procesos organiza la relación entre Subdirección, facultades, organizaciones y ciudadanía alrededor de cocreación de actuaciones de investigación, formación y eventos. El MVP final no era una versión pequeña de LABMAD+; era otra unidad de diseño, concebida para abrir camino sin exigir de entrada toda la infraestructura que requería la visión completa.

Resultado
El resultado del proyecto no fue la implementación inmediata de un servicio terminado. Fue una trayectoria estratégica documentada y contrastada, con dos capas bien diferenciadas.
La primera: la formulación completa de LABMAD+, con propuesta de valor, mapa de problemas, mapa de actores, arquitectura de gobernanza y prototipo visual de plataforma —con una estimación presupuestaria de 250.000€ que obligó a pasar de la deseabilidad a la viabilidad.
La segunda: una primera vía de implementación mucho más viable —el laboratorio de investigación colaborativa— con propuesta de valor específica, mapa de stakeholders, mapa de procesos, diagnóstico de barreras y facilitadores, y una base operativa para avanzar sin necesidad de activar de golpe toda la infraestructura que requería la visión completa.
Lo que este proyecto afianzó en mi práctica
LABMAD+ afianzó una forma de práctica que sigue siendo central para mí: trabajar no solo sobre la definición de una propuesta, sino sobre las condiciones que hacen posible que una organización la piense mejor, la contraste y la traduzca a una secuencia de avance viable.
También reforzó una idea que desde entonces considero clave: la relación entre diseño y administración necesita ser diseñada con mucha más intención. En este proyecto quedó claro que una parte importante del trabajo no consistía en producir contenidos o artefactos, sino en acompasar ritmos, expectativas, lenguajes y modos de decisión muy distintos para que el proceso de diseño pudiera resultar útil dentro del marco institucional real.
Por último, el proyecto consolidó una lectura que sigo encontrando valiosa en el sector público: mucha de la innovación más interesante sucede de manera informal, sostenida por personas concretas y casi a pesar de la rigidez de la estructura. Diseñar en ese terreno exige mediación, criterio y sensibilidad institucional para convertir esa energía en una propuesta más clara, más compartida y más viable.